14 marzo, 2009

Y un día... Volví.

Cada uno de nosotros tiene en su alma 1 sombra. (o varias).

Sombra que se diluye o se expande como un nubarrón de miedos y dudas. Estancamientos y espejos mutilados a fuerza de desgano.

Un día de golpe tu propia sombra te mira a los ojos y no sabes que carajo hacer. Porque esa es la realidad. Decís: Ahora qué mierda hago? Como carajo vuelvo a recuperar esos espacios sin parálisis, sin bosques de piedras ni acantilados de barro?

No puedo determinar con exactitud cuando empecé a escribir, cuando nació mi amor por crear con letras, por diseñar personas, eventos, momentos, eternidades.

Lo que sí es que es mi oscuridad mutiladora de sombras previa a la claridad. Es mi cerrar los ojos en la noche y abrirlos para ver las estrellas, un momento de alegría, de camino hacia mi centro, es ver dibujarme una sonrisa al descubrir mis dedos bailando entre teclas o mi mano rompiendo papeles para volver a escribir. Amo romper papeles porque odio tachar.

Este odio viene desde mi mas tierna infancia. Odiaba tachar y entonces para no hacerlo pegaba circulitos de ojalillos en las palabras mal escritas o en las frases poco felices. Si, a la mayoría le sobraban las plantillas de ojalillos con los puntitos blancos. A mi me faltaban.

La goma no borrara bien y el borratinta era maquiavélico. El tema del corrector aun no estaba muy difundido así que me entretenía con pequeños círculos pegadizos. Que, por supuesto, eran mucho más amenos que los circulitos arregla rotura de agujeritos de hojas.

Por dio! A que mente retorcida y perfeccionista (hasta la obsesión) se le ocurrió eso de pegar dos circulos en forma simétrica uno de cada lado!!!??? Son los círculos de Dante ahí al alcance de tu mano! En el mismo momento que estas como un idiota tratando de pegarlos de igual forma está empezando a germinarse lo que de adulto se llamará "Stress". Y te van a decir que es por el exceso de trabajo, por la facultad, por nervios. Te están mintiendo! Son los ojalillos del orto que te jodieron la vida ya de pendejo!

Y mi Stress (porque yo padecí a los ojalillos) siguió su curso. Inevitablemente, unido a la hoja escrita. Paradojicamente, encadenado a lo que hoy es mi liberación.

Mi escritura, mi liberación.

Los ojalillos, fuente de martirio.

Así, la escritura se convierte en mi amante. Con esas fuentes.

Amada. Odiada. Compleja. Liberadora.

Hago el amor con el papel. Medito sobre lo que voy a realizar, lo toco, trazo lineas que lo marcan, en un ataque de furiosa pasión, lo araño, lo arranco, escribo, sonrío, me detengo, sigo escribiendo hasta que en pleno éxtasis culmino con el punto final. Quedo exhausta. Feliz.

Como ahora.

Volví.

7 comentarios:

jugus dijo...

Hermoso =)

amaliovilla dijo...

escribir, escribir, escribir.
volver, volver, volver.
volver a escribir.
volverte a leer.
los círculos se van cerrando...

CCDSY dijo...

muy bueno Lady!!

E1000luz dijo...

Siiiii!!!!!! Volvio!!!!!
Cuanto la extrañaba....!
Me encanta leerla...., no deje nunca de escribir...

p/d: Yo también amo-odio escribir (esa extraña relacion...)
p/d: Yo también sufrí de "ojalillos" en la primaria... Ahora se llama Strees....

BEsos.-

Calíope dijo...

eeh!!!
a ver si me contagio y vuelvo yo también!

lindo leerla de vuelta!

beso

Carolina dijo...

Aloha Lady!!!!!

Cuando me quedaba sin ojalillos le pegaba en la parte rota de la hoja el querido circulito. Triste.

Gisela Ange dijo...

Wow!!! Qué vuelta! ;)

Muy buenas estas letras!

A mi me gustaba decorar el cementerio olvidado de circulitos de ojalillos... devolverles el sentido a través de los colores! :)

Creo que con las hojas Rivadavia reforzadas, los niños del futuro crecerán sin stressss! :P