14 marzo, 2007

X [folletín semanal] 5

Tanto fue el llanto derramado por nuestra letra que luego dos horas se hallaba completamente deshidratada y muerta de sed.
La noche era demasiado oscura, una brisa helada corría por entre los ramajes secos haciéndolos bailar enardecidos pero tenía tanta sed que era primordial encontrar algún arroyo o un lago o algo que la calmara.
X iba sumida en sus pensamientos y mientras caminaba buscando agua trataba de resolver el dilema de su abrigo inexistente. A los pocos metros divisó unas cuantas arañas que charlaban animadamente y se dirigió a ellas para pedirles que le tejieran un saquito.
Se acercó sigilosamente tratando de no asustarlas ni espantarlas y ya cerca les habló:
- Ho-oola-aaa, ne-ne-nece-necesito un un fa-aa-vor.
Las arañas la miraron desconfiadas preguntándose qué hacía una letra de incógnita en aquel bosque, la mayor emitió unos sonidos que traducidos serían algo así como:
- Que es lo que una letra puede necesitar de nosotras?
- Un-nn-nn saa-cco, mmme mmmu-eer-oo de-de-de frr-iioo.
- No.
- Pooo-ooor fa-vvvo-rr
- No.
- Pppe-r-r-oo
- No.
- Arrra-aa-ññ-aas d-dde mmmmierrrda
Enojada, X se alejó mientras trataba de encontrar alguna otra idea antes de que el cerebro de le congelara.
Aaa-rrr-aa-ññaasss dd-dd-ell o-oor-to, hiij-aas d-dde ppputta, qqqu-ee cca-ca-raaa-jjo ha-aggo a-aa-hooraa????
Los pensamientos de X también estaban muertos de frío y después de dichas puteadas y algunas otras más, que no se escriben para no herir la sensibilidad del lector y porque además ocupan espacio y resulta altamente molesto teclear la reiteración de vocablos y guiones, la pobre letra tuvo que refugiarse en una cueva por lo menos para esperar que amaneciera y el sol trajera alguna calidez a su cuerpo estalactitado.
El sueño pudo más que la sed y se durmió.
Despertó sobresaltada al escuchar algunos sonidos provenientes del interior de la cueva, su estomago le gritaba: dame comida, su garganta rezongaba: Agua! Agua! Agua!, calló a ambos porque con sus ruidos no podía escuchar que cornos eran dichos sonidos.
Se internó más en la cueva atenta a esa suerte de voces hasta que llego, por fin, hasta ellas.
Un murciélago con un acento raro charlaba animadamente con un ser insólito con un peculiar corte de pelo, los miró un rato y después decidió unirse a la charla.
- Hola! Soy X, una letra exiliada de Alfabetolandia!
Los dos seres callaron y la miraron extrañados, el del raro corte de pelo habló primero
- Esta es una charla de hombres.
- Y?
- Vos sos nena.
- Y? de que hablaban?
- De fútbol. Si seguís caminando salis al otro lado de la cueva y podes hablar con la estatua que está allá.
- Pero que tiene que ver? Que mala onda que sos! Después voy a charlar con la estatua – dicho lo cual le dio la espalda y se dirigió al murciélago – Como te llamás?
- Fleder – dijo simpáticamente el animalito.
- Y vos? – preguntó sin darse vuelta.
- Jugus.
Automáticamente giró, con los ojos desorbitados, sedienta.
- Jugo??? Jugo??? Necesito tomar algo porque me deshidrato!
- No soy Jugo!
- TENGO SEDDDDDDDDDDDDDD
X chifló. Patinó. Se le descalibraron las pocas neuronas y comenzó a dirigirse al ser extraño que en su delirio se había transformado en un vaso de Tang, alucinaba.
El pobre Jugus vió a una loca letra que iba poseída hacia donde estaba él y cuando la misma se le abalanzó se defendió con sus conocimientos kung.-fu-ísticos, lo cual hizo que la desgraciada X no pudiera llegar a su objetivo.
Al dar de un porrazo contra el piso recobró la lucidez (la poca que le iba quedando) y descubrió que lo mejor que podría hacer era salir de ahí, así que fue en busca de la estatua a ver si esta le podía decir donde encontrar agua y comida.
Efectivamente, del otro lado de la cueva, en medio de un claro se encontraba ésta.
- Hola estatua! Soy X.
- Hola. Me llamo Caliope – respondió simpáticamente la estatua.
- Como hablas si no moves los labios?
- Soy una estatua.
- ¿?
- No puedo hablar. Esto es algo así como telepatía.
- Buenísimo! Emm, vos que sos más simpática que los muchachos que hablaban de fútbol, necesito pedirte un favor: sabes donde puedo encontrar agua?
- Por acá no.
- No? – susurró al borde del llano la casi evaporada X
- No, estos son mis dominios y como soy de sal, no puedo permitir que haya agua cerca, algún deseoso de mis tierras podría disolverme. Pero quedate un ratito así charlamos, decime: como serías si fuera hombre? Yo lo estuve pensando y descubrí que….
X no escucho más, entre el calor que empezaba a sentir, la sed que la dominaba, el hambre atroz que le rebanaba sus entrañas y el mareo con el que venía luchando, la imagen de Caliope perdió consistencia, vió todo negro y cayó desmayada…

6 comentarios:

Jugus dijo...

Yo charlando con Fleder de fulbo, que groso! Aunque nos hiciste medio mala onda eh :P
Y mis conocimientos son takwondinescos, a no confundir :D
Extrañaba las andanzas de X...

Lady VAG (abunda) dijo...

Dos cosas Jugus
1) ya van a tener mas participacion buena onda
2) ya sabia que era taikuondista pero recuerde que esto es ficcion y yo keria que fuese kung-fu-istico
:P

Mme M dijo...

Me encantó lo de la sed y la sal!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Adórola Sectiiiii!!!!!!

Caliope dijo...

Aplausos Aplausos!!! Sos una idooolaa!!! jajaja, me encanto!!

Y si, agua no me pidas, alma de suicida no tengo jajaja

Quierooo maaasss!!

Besos

gen71 dijo...

Calíope!, que le dijo a la pobre X que la hizo desvanecer?

Caliope dijo...

Yo no toqué nada! vení mal de antes :-P